Comparativa muy completa sobre programas de compresión

Puede ser difícil ubicar el mejor programa de compresión de archivos de entre tantos disponibles. Muchos recurren a programas de pago, tal vez porque sean más conocidos, pero lo cierto que en mundo del freeware han aparecido serios competidores que nada tienen que envidiar a los “pesos pesados” de siempre.
Para ayudar a los usuarios en la elección, la web FreewareGenius ha publicado un excelente artículo donde se comparan varios programas de compresión gratuitos, y concretamente:

  • WinRAR (no es gratuito, pero se usó para benchmarking)
  • 7-Zip
  • Haozip
  • Peazip
  • IZArc
  • Arcthemall
  • TUGZip
  • Iceows
  • Hamster

Se han tomado en cuenta muchos factores, como la relación de compresión, soporte para 32 y 64 bits, formatos soportados, uso en diferentes configuraciones hardware, etc…

La información es muy completa, muestra varios gráficos que facilitan la comprensión de las pruebas.

Posiblemente sea el artículo más detallado en este tema hasta la fecha.

Fuente original (en inglés):
http://www.freewaregenius.com/2012/03/05/the-best-free-compression-zip-program-a-comparison/1/

Review: OnGest 2.0

OnGest 2.0 es una aplicación web para la gestión de documentos contables en la nube.

Cada vez hay más necesidad de este tipo de aplicaciones, ya que la tendencia es mover documentos a un lugar centralizado para que las personas interesadas puedan acceder a ellos en cualquier momento y evitar la duplicación, algo que venia siendo habitual con el correo electrónico y con los archivos en PDF.

Como primer punto a favor, nos ha parecido interesante el hecho de que OnGest trabaje con SSL, garantizando la seguridad de los datos. Ya que lo que introduciremos tiene que ver con nuestras finanzas, es de agradecer que los datos viajen encriptados.

Barra de navegación principal

La interfaz es sencilla y práctica, imprescindible para que la aplicación gane la aceptación de los usuarios menos experimentados y especialmente de aquellos que son reacios a dar el salto a “la nube” para la gestión de su contabilidad. Los elementos principales son fácilmente accesibles desde la barra de navegación superior. En ella aparecen los diferentes apartados como facturas,  presupuestos, gastos, lista de contactos y productos. Al hacer clic en cada pestaña, accedemos a un apartado específico donde introducir los datos de manera sencilla. Imposible perderse en la gráfica que se propone: el estilo es cuidadoso y elegante.

Podemos escoger entre varias plantillas para nuestras facturas, buscando la que más se acerca a nuestros gustos. Podemos también exportar en PDF en cualquier momento, enviar por e-mail a nuestros clientes y agregar a cada factura información sobre los pagos, para poder así realizar un amplio seguimiento.

Una de las funciones que más nos ha llamado la atención de esta versión es la captura de datos desde facturas en papel: la aplicación captura la información de documentos PDF y rellena la base de datos exclusivamente con los datos necesarios para la contabilidad para su manipulación dentro de la aplicación. En la versión de prueba se admite un máximo de 10 importaciones.
Probamos con un archivo PDF cualquiera: el proceso no es inmediato, sino que tarda un tiempo (en nuestro caso ha demorado unas tres horas) aunque la adquisición ha sido correcta. Después de la importación, el documento se queda en espera hasta finalizar el proceso, y entonces se puede editar. Ahora sí, la empresa nos ofrece en la página de configuración la posibilidad de recibir una notificación cuando el documento cargado ha sido procesado.

Hay otra herramienta que es digna de atención, la de exportación: OnGest permite exportar nuestros datos a formato Excel, garantizando así la compatibilidad con otros sistemas y aplicaciones. No es algo usual en aplicaciones de este tipo, ya que lo que se busca es que el usuarios no migre a otras soluciones.

En cuanto a las copias de seguridad, se refiere a que la empresa realiza backup diariamente con toda la información almacenada por los usuarios. Hubiera estado bien incorporar una pequeña herramienta para la gestión manual de nuestras copias de seguridad, con la posibilidad de sincronizar con algún cliente de escritorio. El hecho de que todo el sistema esté en la nube puede representar un límite, obligándonos a depender de una conexión a Internet para trabajar, a la disponibilidad de la empresa que ofrece el servicio y a sus servidores.

Finalmente, OnGest permite el acceso de los datos a los gestores, algo interesante para evitar la tediosa tarea de recopilar los documentos y enviarlos a nuestro asesor periódicamente.

El uso de OnGest no es gratuito, sino se rige por el modelo SaaS: el fabricante nos informa que la versión básica (hasta 25 documentos sin la opción de captura de datos) cuesta 8,95 € por mes, mientras que la versión profesional (gestión de hasta 100 documentos por mes) 19,95 €. Es una solución mucho más económica comparada con el precio de algunos programas populares para la gestión contable, teniendo en cuenta además que con OnGest nos ahorramos los problemas relacionados con la instalación y actualización del software, así como del uso de licencias.
Echamos de menos un plan gratuito para autónomos, acercándose un poco más el modelo “freemium”, algo que está funcionando bastante bien a algunos competidores.

A pesar de algunos pequeños inconvenientes mencionados, sin duda se trata de  una aplicación completa, madura y estable. Las funciones a disposición merecen ser consideradas, ya que el mercado cada vez más está ofreciendo soluciones para la gestión contable en la nube y de momento OnGest parece llevar la delantera en cuanto a sencillez y versatilidad.

Acceso a la aplicación:
http://www.ongest.com

Megaupload y el peligro de subir archivos a “la nube”

Cuando hace un par de años publicamos un artículo sobre los peligros de subir archivos a la nube, jamás nos imaginamos que llegaríamos a ver esto: Megaupload echa el cierre definitivo por mano del FBI.

En su momento se trataba de un servicio poco conocido, Oosah, pero en el caso de Megaupload las cosas son diferentes: miles de usuarios estaban usando sus servicios para almacenar copias de seguridad de los archivos en la nube, con la “seguridad” de que, en caso de problemas, siempre pudieran acceder a ellos. Hace poco, la empresa lanzó la cuenta MEGA, que pretendía ser un puente para el intercambio y streaming de todo tipo de contenidos, ofreciendo una interfaz cómoda para subir y un espacio prácticamente ilimitado para todos los suscriptores.
Claro está, muchos otros estaban aprovechando la infraestructura de Megaupload para almacenar archivos de forma ilegal, subiendo material protegido por derechos de autor para que otros usuarios pudieran descargar de forma gratuita: aunque ésta es la razón que impulsó las autoridades a acorralar Megaupload, lo cierto es que los que estaban haciendo un uso legal de sus servicios también se han visto afectados. De hecho, el dominio es inaccesible desde el cierre y no parece que se vaya a poner a disposición durante un tiempo para que los suscriptores puedan volver a acceder a sus archivos, repitiendo así el caso Oosah.

Otra vez se plantea la cuestión: ¿es realmente seguro subir datos críticos a “la nube”?

Todo apunta a que no es una fórmula tan segura, ya que los usuarios quedan totalmente impotentes ante la falta de acceso a sus archivos una vez hayan sido almacenados en otro servidor. Y de nada sirve buscar un servicio “más seguro”, tal vez basándose en el tráfico mensual que genera o en la antigüedad del servicio (Megaupload generaba el 4% del tráfico diario de Internet a nivel global y llevaba años online). Tampoco parece ser una garantía adquirir una cuenta “premium”, ya que no existe diferencia entre usuarios gratuitos y de pago ante un cierre tan inesperado como el que acaba de ocurrir esta misma semana.

Teóricamente, la nube es el futuro de las copias de seguridad, pero al ver los últimos sucesos, tal vez haya que plantearse un “plan B” para seguir disponiendo de nuestros datos críticos ante una emergencia.
La compra de un dominio asociado a un plan de hosting pudiera ser una solución alternativa: los costos de este tipo de servicio han ido bajando en los últimos años debido al aumento de empresas especializadas. Aunque tal vez esta opción no sea tan “social” al faltar por defecto herramientas básicas para compartir con otros usuarios, parece más seguro para mantener el acceso a nuestros archivos.
Aún así, no existe un servicio 100% seguro para almacenamiento.

El cierre de Megaupload presagia el futuro de los servicios de intercambio de archivos: las grandes empresas no se van a quedar de brazos cruzados aceptando las pérdidas millonarias que genera la piratería online, pero también están lejos de querer encontrar una solución que contente a los usuarios. Así que… queda todavía mucho por ver.

Review: Maxthon 3.2

Los lectores de este blog saben muy bien que hemos realizado un seguimiento del navegador Maxthon desde que su versión 2 se encontraba en fase ALPHA todavía. Hemos sido testigos de la evolución de este producto, y recientemente hemos decidido publicar una reseña sobre la versión 3.2.

Aquí tienen una lista de algunos artículos publicadosen este blog sobre Maxthon:

Lo cierto es que nos ha sorprendido el nivel de madurez de Maxthon, se trata de un navegador muy completo y listo para plantar cara a los “grandes” del mercado, como Firefox, Chrome y Opera. Podemos destacar algunas de las características más interesantes:

INTERFAZ LIMPIA Y AGRADABLE
Todos los elementos de Maxthon están a la vista, pero han sido diseñados para no entorpecer la navegación con demasiadas barras y botones. El menú inicial al estilo SPEED DIAL nos permite acceder a nuestras webs favoritas, podemos ir añadiendo nuevas con un simple clic del ratón.
La barra de navegación nos va mostrando detalles relacionados con la seguridad de la página, permitiendo también cambiar a vista de compatibilidad para webs obsoletas.
El scroll de las páginas es más suave al estilo Opera, pero podemos personalizar hasta este pequeño detalle del navegador en la página de configuración.

PERFIL DE USUARIO
Desde hace tiempo, Maxthon apuesta por Maxthon Passport, un perfil personal que nos permite mantener sincronizados nuestros favoritos, historial y datos personales, algo muy útil especialmente para aquellos usuarios que usan más de un ordenador. Existe una modalidad que permite canjear horas de navegación por puntos, para acceder a servicios adicionales proporcionados por el fabricante.

FUNCIONES ÚTILES Y AVANZADAS INTEGRADAS POR DEFECTO
Mientras que con los demás navegadores necesitamos instalar un sinfín de extensiones para disponer de ciertas funciones, en Maxthon las tenemos por defecto. Por ejemplo, en la barra principal de herramientas tenemos el botón para recargar las últimas pestañas cerradas, un lector RSS, un bloc de notas con sincronización online, un traductor de textos, un botón para capturas de pantalla, un panel para detectar todos los elementos presentes en la página que estamos visitando con posibilidad de descargar automáticamente, otro panel desde donde lanzar aplicaciones de uso general (como calculadora, bloc de notas, carpetas…) y una herramienta para rellenar automáticamente los formularios.
También podemos personalizar la barra de estado para monitorizar la velocidad de descarga y de subida, uso de memoria y procesador y bloqueador de ventanas emergentes. Todas estas opciones son personalizables al gusto del usuario.

MODALIDAD DE LECTURA
Maxthon permite mostrar sólo el texto de una web, como si se tratara de un documento cualquiera para leer sin distracciones. Muy útil cuando accedemos a portales de noticias y blogs.

GESTOR DE DESCARGAS
Disponemos de un sencillo gestor de descargas para que podamos llevar un mínimo de control sobre nuestros archivos: siempre podemos pausar y reanudas, abrir la carpeta de destino y ejecutar las descargas una vez finalizadas. Durante la prueba, hemos tenido algunos problemas para capturar las descargas, teniendo que recurrir al botón derecho del ratón y la opción “Save target as…” para que pudieran comenzar.

VERSIÓN PARA ANDROID
El hermano pequeño de Maxthon funciona en la plataforma Android. Nos recuerda bastante a Opera en cuanto a aspecto, pero en lugar de cargar las versiones reducidas de las webs visitadas, Maxthon hace un render completo y rápido, permitiendo acercarnos y alejarnos de manera sencilla para disfrutar de todos los contenidos.

 

Uno de los puntos flacos de Maxthon es su escasa librería de plugins y la falta de interés de los desarrolladores para crear nuevas extensiones. de hecho, la versión 3 no cuenta con ninguna, sólo la versión anterior. Sus competidores disponen de una librería mucho más amplia y sobretodo cuentan con más soporte por parte de la comunidad internacional.
También falta implicación para la localización, impidiendo así su aceptación en usuarios que no hablen inglés o chino e inexistente también el soporte para nuevas skins.

A pesar de todo, Maxthon es un navegador completo y estable, nos facilita la vida sin requerir demasiadas acciones. Una verdadera pena que no goce de más popularidad para generar una comunidad más comprometida con su desarrollo.

¿Es realmente provechoso el ritmo de actualización de los navegadores?

En la lucha sin cuartel hacia la conquista del mayor número de usuarios, los navegadores están experimentando constantes cambios. Dicha “guerra” acaba favoreciendo a los usuarios, ya que la competencia siempre fomenta el aumento de funciones en este tipo de programas. En los últimos años han mejorado considerablemente la seguridad y la rapidez en la navegación.

El problema es que las empresas se están dedicando a publicar mayores versiones en espacios muy cortos de tiempo: en unos meses pasamos de la versión 6 de Google Chrome a la primera beta de la versión 14. Lo mismo ocurre con Firefox: tras la reciente publicación de la versión 4, ya disponemos de la 5 en la web oficial del producto.

Así que, ¿es realmente provechoso el ritmo de actualizaciones impuesto por los fabricantes de navegadores?

Habitualmente, la publicación de nuevas versiones mayores implica cambios radicales en aspectos básicos de los programas: rediseño de interfaz de usuario, cambio en el motor de navegación, funciones escritas desde cero…
No se está viendo esto en las nuevas versiones de los navegadores.

Por ejemplo, el pasaje de la versión 13 a la 14 de Google Chrome no ha representado cambios sustanciales: el usuario ni siquiera podría distinguir la diferencia entre una versión y otra. El fabricante asegura haber mejorado la seguridad en el protocolo HTTPS y haber añadido una ventana nativa al instalar aplicaciones de la Chrome WebStore. Pero, ¿es justificado el cambio a una versión mayor para añadir estas pocas funciones o correcciones?

Mozilla también ha entrado en el juego: se propone publicar versiones mayores de Firefox cada seis semanas. El pasaje de la versión 3 a la 4 presentó grandes cambios en cuanto a interfaz y funciones, pero al instalar la versión 5, el usuario casi no puede percibir  ninguna diferencia. Evidentemente la velocidad ha aumentado gracias a la revisión de canvas, Javascript y soporte para HTML5, así como la corrección de bastantes fallos en el código, pero ¿justifica eso el pasaje a una versión mayor?

Lo cierto es que el ritmo acelerado de desarrollo presenta el riesgo de confundir a los usuarios, casi incapaces de detectar los cambios. También penaliza a los desarrolladores de plugins, ya que el continuo cambio supone en ocasiones reescribir el código de sus aplicaciones y favorecer la incompatibilidad entre versiones.