Desde hace tiempo se está hablando de modelos de negocio desfasados en cuanto a distribución de largometrajes por Internet. La pugna entre usuarios y compañías sigue al rojo vivo: un bando quiere todo de inmediato y al costo más bajo posible (y si es gratis, mejor), el otro quiere limitar el acceso hasta a las webs que proporcionan enlaces de descarga, impidiendo por completo la difusión de contenido por Internet.
Por el camino ya se han quedado varios intentos de ofrecer películas gratis al público a cambio de publicidad (como Youzee en España, por ejemplo). Por eso, Google anunció su entrada en el sector, proponiendo un primer catálogo de largometrajes gratuitos. Varios medios han comentado el proyecto en blogs y revistas especializadas, alabando las bondades del gigante informático. Pero no todo es tan bonito como se pinta.
Al acceder a la web de películas gratuitas de Youtube, la sorpresa es mayúscula: ¿Viruta y Capulina? ¿El secreto de Jimena? ¿Cupido pierde a Paquita? ¿La colección completa de Santo, el luchador mejicano? El catálogo de películas es pura basura, ni siquiera en las gasolineras encontraríamos semejantes títulos, ni en el montón de las ofertas. ¿Alguien realmente querría ver esto? Tal vez en un festival de cine friki, pero desde luego nadie con dos dedos de frente ocuparía su conexión para ver esa clase de películas.

Muestra de películas gratuitas disponibles
Así que si de momento la oferta de películas gratuitas legales en español se limita a cine de los años 60-70, a comedias infumables y a documentales de dudosa fiabilidad, se puede tachar la iniciativa de completo fracaso: para poner esto, mejor no poner nada o esperar a tener acuerdos cerrados con marcas de prestigio para que el proyecto despegue.

Cuesta entender que haya alguien interesado en difundir estos títulos
Catálogo de películas gratuitas en español (si quiere reir un rato con los títulos y afiches):
http://www.youtube.com/movies
¿Hay algún blog que no haya informado todavía del próximo cierre de Google Reader? Tras conocerse la noticia, prácticamente todos los medios digitales se han hecho eco de la noticia, incluso se han iniciado campañas para solicitar al fabricante que mantenga el servicio activo.
La gráfica al estilo “ribbon” es limpia e inmediata. El tamaño reducido de los elementos de navegación da mayor espacio a los datos, en lugar de ocupar pantalla con iconos o barras molestas.



Los que han instalado la última versión gratuita de AVG se habrán topado con un problema: la dificultad para registrar. En otros antivirus gratuitos, el proceso es extremadamente sencillo y en ocasiones automatizado. En AVG 2013 no es así, sino que después de la instalación, el programa insiste con una ventana omnipresente de registro, sin dar la posibilidad de acceder a la ventana principal y de allí registrar. La web oficial es confusa y no ofrece un enlace directo para obtener un código de activación gratuito.
Representa una muy buena elección para los que dispongan de una licencia de Windows especialmente por su excelente integración en el sistema y menús, pero a diferencia de otros antivirus gratuitos, para desactivarlo temporalmente nos obliga a pasar por el panel de configuración.
Aunque la edición gratuita es liviana y efectiva, el fabricante no da apenas información en la web oficial, obligando el cliente a ubicarla y descargarla desde portales especializados. No hay versión en Castellano, por lo que su uso se limita a los que conocen el idioma inglés.
La última versión de AVIRA ha sido reducida a términos mínimos, ofreciendo sólo protección en tiempo real y un módulo para la instalación de la edición para Android. Es una versión destinada a durar poco en nuestros equipos debido a la mínima cantidad de funciones que ofrece. Una verdadera pena, ya que las versiones anteriores eran mucho más completas aunque la parte gráfica sigue dejando mucho que desear.