Ver para creer: Telefónica cree que está perdiendo por el tráfico web que se genera
En unas declaraciones de Cesar Alierta, presidente de Telefónica, podemos apreciar el alcance de la visión de esta empresa:
…los buscadores de Internet utilizan nuestra red sin pagarnos nada, lo cual es una suerte para ellos y una desgracia para nosotros. Pero eso no va a poder seguir, es evidente, las redes las ponemos nosotros, el peering lo hacemos nosotros, los sistemas los hacemos nosotros, el customer care lo hacemos nosotros, el servicio post-venta lo hacemos nosotros, el servicio de instalación lo hacemos nosotros, lo hacemos todo… ¿Cual es la estrategia de telefónica? … Eso va a cambiar
Será que a los usuarios no se les obliga a contratar línea fija si quieren disfrutar de conexión a Internet. De momento, son pocas las alternativas que permiten navegar sin pagar la correspondiente factura a Telefónica, de manera que el tráfico web no está siendo precisamente regalado.
En cuanto a customer care, los usuarios de otras compañías que han tenido problemas con su línea ADSL o han tenido que tramitar algún cambio o traslado, saben muy bien la postura de esta empresa con respecto a soporte técnico y asesoramiento.
Debido a que la tendencia parece ser la del cloud computing, Telefónica tiene que adaptarse si quiere seguir comiendo su parte del pastel.
Por si alguien pensaba en que a corto plazo se vislumbraría algún cambio de rumbo en cuanto a tarifas de ADSL (más que nada para acercarnos al resto de países europeos), ya puden dedicarse a otro tema.
Fuente de la información:
Genbeta.com
La Nasa vuelve a intentarlo: Robonaut2
Tras el fracaso del proyecto Robonaut, la Nasa siguió trabajando para perfeccionar su prototipo de robot, con el objetivo de sustituir al hombre en misiones de alto riesgo.
Robonaut2 es un robot capaz de desarrollar tareas muy concretas en el espacio: las articulaciones permiten aguantar cierto peso y también realizar movimientos más delicados, como aguantar papel, tornillos etc…
Impacta bastante ver los movimientos de los dedos y de los brazos. Queda por ver si se dará una verdadera aplicación a este invento, ya que el gobierno actual de Estados Unidos está recortando los gastos destinados a exploración espacial.
Vídeo:
YouTube.com
Fuente original:
http://www.neoteo.com/robonaut2-el-robot-astronauta-del-futuro.neo
Apple sigue con su política, lamentablemente
No somos detractores de los productos fabricados por Apple, aunque nuestros lectores saben que no somos simpatizantes por una obvia razón: la exclusividad.
Es normal que una empresa de talla internacional quiera establecer su propio estándar, pero eso no debería ir en detrimento de los usuarios y de las tendencias universales. Por eso, cuando en un grupo de amigos alguien saca su flamante iPhone para deslumbrarnos, a mi no me impresiona. No hablemos del “discursito” para convencernos de que ha sido una ganga: los planes de telefonía asociados y la permanencia ya se encargan de ir cobrando el aparato al usuario, pero él tan contento de haberlo conseguido por cero euros… Que lo disfrute con salud.
Tras nuestras experiencias con otros productos como el iPod o el iPhone, no hace falta ser un entendido en la materia para entender que Apple sigue su camino en solitario.
Aunque Apple va mejorando continuamente sus productos, con el iPod, por ejemplo, han sido necesarias 4 generaciones para alcanzar un mínimo de características parecidas al resto de reproductores Mp4 (cámara de fotos/vídeo, radio…). Aún así, el usuario no tiene tanta libertad para gestionar sus archivos, teniendo que pasar por el aro del software creado por la misma compañia. ¡Menos mal que en los últimos meses aparecieron alternativas como el Floola!
Lo cierto es que Apple nos vuelve a sorprender con su última creación: el iPad. Es increible el bombo que se le pueda dar a un lanzamiento, en cientos de webs y blogs se publican vídeos, fotos, frases del evento…
Echamos un vistazo tratando de ser imparciales: la primera sensación es que suena a un iPod Touch gigante, algo incómodo para llevarlo cada día encima (porque éste es su propósito).
Al mirar las características, nos damos cuenta de que faltan un montón de cosas que sí encontramos en productos de mucha menor calidad, como por ejemplo:
- No dispone de ranuras para tarjetas de memoría ni puerto USB
- No dispone de salida de vídeo, ni HDMI ni nada por el estilo
- No dispone de sistema integrado para sincronizar archivos y configuraciones (es posible mediante suscripción a un servicio de pago)
- No tiene soporte para HD/1080p, a pesar de la potencia de su procesador a 1 Ghz
- No trae el plugin de FLASH
- No dispone de sonido en stereo, sólo en mono.
Si hablamos de diseño, en este aspecto no hay nada que reprochar, como en todos los productos de Apple. Se trata de un dispositivo fino, con acabado minimalista y muy llamativo. Pero, ¿es eso suficiente para convencer a los que no son fanáticos de esta línea de productos?
Ahora, en la web oficial descubrimos que para hacerse con esta “joya”, hay que desembolsar 499 $: se trata del modelo básico, con Wi-fi pero sin 3G (para disponer de esta característica, hay que pagar 629 $). ¡Y encima rezan que se trata de un precio imbatible!
En fin, conozco a alguien que no lo va a comprar.
Publicada la versión 5 de Avast
Los usuarios saben que somos evangelizadores de las bondades de este excelente antivirus, recomendado a muchos de nuestros clientes en los últimos años.
La calidad de Avast es avalada por las 100 millones de descargas y por los múltiples comentarios positivos y reseñas presentes en decenas de portales de descarga de software.
Se acaba de publicar la versión 5 de este excelente programa, mejorando notablemente la gráfica, el rendimiento y la detección de virus y software malicioso.
Como es habitual, se sigue ofreciendo una versión gratuita para uso privado y otra de pago para entornos corporativos, con algunas funciones adiciones.
Para aquellos que no lo conozcan, recomendamos su descarga inmediata.
Web oficial:
http://www.avast.com/index
¿Qué quieren realmente los usuarios con respecto a la descarga de contenidos?
No hace falta hablar del revuelo que se ha creado en las últimas semanas debido a la nueva regulación impuesta por el gobierno de cara a la descarga de contenidos. Practicamente todo el mundo ha hablado de este tema en blogs, periódicos, etc…
Eso sin contar las referencias al criterio de la SGAE y las réplicas por parte de usuarios y de asociaciones de todo tipo.
Los usuarios no aceptan que se pongan límites cuando se habla de compartir archivos, mientras que las instituciones no están de acuerdo en que se siga perdiendo dinero debido al uso incorrecto de material protegido por derechos de autor.
Por otra parte, crece el clamor popular de que el panorama musical ha cambiado y que el modelo de negocio vigente hasta ahora necesita cambiar definitivamente.
Por eso surge la cuestión que planteamos en el título. Surge tras conocer la siguiente noticia (en inglés): Jamendo busca vender su idea debido a la falta de fondos.
Jamendo es un servicio que propone descarga de música gratis y legal publicada bajo licencia Creative Commons. Los archivos permancen gratuitos para uso privado, mientras que para usos comerciales se pone a disposición una “tarifa plana” anual: dicha tarifa se comparte al 50% con los artistas que colaboran con el proyecto y permite amenizar cualquier local público con música variada sin pagar canones por derechos de autor.
A pesar de presentarse como una posible solución al tema de las descargas ilegales, parece ser que no ha conseguido posicionarse como tal. No se debe a problemas de infraestructura: los usuarios de Jamendo no se quejan de la falta de disponibilidad del servicio ni tampoco consideran una posible baja calidad de los contenidos.
Así que es inevitable la pregunta: ¿Qué quieren realmente los usuarios con respecto a la descarga de contenidos? ¿Es realmente posible solucionar un problema por el cual las alternativas están siendo rechazadas?
Todo apunta a que al usuario no le importa demasiado la licencia que se aplique a una canción, y los artistas reconocidos a nivel nacional o internacional no muestran deseos de apoyar alternativas válidas a las propuestas actualmente.
El problema permanece, y su solución parece estar muy lejos todavía.
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